21 de septiembre de 2011

Buscando un rumbo




Todo comienza por un momento,
Puede ser de sorpresa,
¡Ira!
melancolía...
O de felicidad.
Llegando a una incógnita,
Porque nada viene sin un propósito,
Y aunque muchas veces me lo he preguntado,
Esta vez creo saber la razón.

¿Por qué nos cuesta tanto encontrar el camino?
Tal vez sea culpa nuestra, tal vez no. – ¿Pero?
¿Cómo culpar al que nace solo?
¿Al que lo hizo donde no debía?
Cómo culpar a quien vino al mundo sin respuestas,
Que conoce el infinito a medias,
Que no tiene a quien rendirle cuentas.

Pero el destino nunca nos deja,
Para bien o para mal él nos encuentra,
Sólo es cuestión de que nos demos cuenta.

Las oportunidades siempre llegan,
No quiere decir que lo hagan con sirenas,
Por eso nunca está demás preverlas,
Porque un segundo puede hacer la diferencia.

Trazando con claridad nuestro sendero,
Nos aseguramos una puerta al éxito.
Al saber aprovechar nuestros errores,
Ganaremos la ventaja que se necesita,
Para decirle al éxito buenos días,
y con ello pintar un nuevo comienzo.


José Laurencio.

13 de septiembre de 2011

El amor, en palabras necias



Cursilería para tontos,
historias antes dichas,
tinta impresa ya leída,
nada nuevo,
Él decía...

Frases bonitas,
versos que hipnotizan,
contando una realidad ficticia,
en un mundo lleno de problemas.
Estamos en tiempos difíciles,
¡no es momento para esto! – dice,
Llevando la vida a cuestas,
sudor y lágrimas como compañeras,
no hay tiempo para flaquezas;
Palabras necias, palabras necias.

Y de pronto conoció el amor,
mágico como agua infinita,
enseñándole las verdades de la vida
y lo que ser correspondido significa.

– Ahora entiendo todo,
y mayor placer ninguno.
Tu boca y nuestros cuerpos,
unidos en un sólo paso.
Bailando a un mismo tiempo,
en la historia de una entrega,
desde el origen de tus piernas,
hasta el final de mi esencia.

Incrédulo, a ti me dirijo.
Vence tus miedos, te sugiero.
Domina tu ira, te recomiendo.
Supera al pasado, te advierto,
porque tu vida espera por un sentido.

Dale la mano a quien te espera,
invítala a pasar, recuerda.
Si bien es una nueva puerta,
puede ser la última que se abra dispuesta;
a enseñarte el valor de la vida,
y que aprendas hoy en día,
que con el amor no se juega,
ni la paciencia es infinita.