20 de junio de 2011

Recordandote




Miradas viviendo en la incertidumbre
cercanía que aun te desea, pero lastima.
Recuerdos jugando con el tiempo a su antojo
imágenes recreando los buenos tiempos, para opacar los malos.
Sensaciones, nervios, risas, placer...
cuanto extraño todo eso.

al darle vida a mi pasado,
amargas mi presente y ciegas mi futuro.
Aun dando pasos en falso
en un camino sin rumbo aparente
me desconciertas
me afectas
pero, como evitarlo? si aun te amo.

El calor de tu cuerpo
el sabor de tus besos
la suavidad de tu piel
la dulzura de tu desnudez
estarán conmigo por siempre
porque fueron una vez sustancia
porque son los elementos que me permiten recordar
que alguna vez me perteneciste.

Soy cobarde, lo se.
Por dejar que unas pocas palabras
tomen la responsabilidad que debía tener mi voz.

Te debo mis mejores años,
el dejarme saber que el amor existe,
pero por sobretodo te debo
el regalarme lo que un día me diste
sin esperar nada a cambio, tu corazón.

José Laurencio.
Sao Paulo, Brasil.

13 de junio de 2011

Amor propio


   
 

Te digo adiós
te veo partir
te veo seguir adelante.
Te vi superarte
te vi rehaciendo tu vida
te vi feliz
y por eso decidí apartarme.

Ahora me veo,
pero no encuentro nada.
Me vi superando esto
me vi logrando el éxito
me vi retomando las riendas
me vi riendo con sinceridad
me vi en otros labios
saboreando otros cuerpos
pero aún me siento vacío.

Te veo llegar nuevamente
te veo sonreír
¡siempre tan bella!
 tan cerca…
me veo bajando la guardia
me veo nervioso
pierdo el control, y lo sabes.
quitándome la cordura
dejándome sin palabras
aún después de tanto
sigues presente.

Pero el tiempo apremia
te da sabiduría, aun cuando eres ciego.
al bajar mi vista
te doy la espalda
te digo adiós una vez más
porque ahora estoy seguro
de que también tengo derecho
 que mi vida sin ti será posible.

Nadie dijo que sería fácil,
nadie dijo que sería mañana,
pero ahora soy paciente,
porque si hay algo por lo que merece la pena esperar
es por ser feliz.


                                                                    
                                     José Laurencio.

6 de junio de 2011

Conociendo el sentimiento de amar




El entorno nunca fue importante...

El clima,
la luz o la oscuridad,
la lluvia o el sol agobiante.

Las emociones,
el reír o llorar,
estar alegre o molesto.

Todo eso da igual, y carece de trascendencia ante lo que poco a poco fui advirtiendo, y no me dejo otra salida, sino aceptar el hecho de que con el pasar de los días se arraigaría en lo más profundo de mis pensamientos.

Somos seres racionales, y si se me permite la licencia, diría los más avanzados en comparación a otros. No por nuestras acciones claro está, porque muchas de ellas dejan entrever que somos ¡por lejos! los más inteligentes, bastaría con leer una columna, sea de política, medioambiental o sucesos y nos daríamos cuenta de ello. Lo que sí está claro es que nuestro cerebro es una maquina perfecta por nacimiento, y por ello, debemos sentirnos dignos y bendecidos de poseerla.

Nuestra capacidad de sentir y experimentar es infinita,
de ahí ese gran pensamiento que narra “cada cabeza es un mundo”
más estoy seguro de que todos tenemos algo en común:

 "No podemos controlar nuestras emociones cuando estás son genuinas"

No puede haber falsedad en el hecho de querer hablar,
y no puedas porque la voz te falla.
De querer reír, y lágrimas broten de tus ojos como por arte de magia.
Es una sensación tanto efímera como perdurable,
todo depende de cómo se cultive,
pero vaya que ¡bien merece la pena vivir por experimentarla!

¡Amo a mis padres! por crearme y a toda mi familia por darme tan bella infancia.

¡A mis amigos! porque a pesar del tiempo demuestran ser genuinos sin importar distancias.

¡A la música! por despertarme un gusto que estoy seguro será perdurable por el resto de mi vida.

Y a ti... porque conocerte despertó ese bello sentimiento que perdurará por el resto de mis días.



José Laurencio.

2 de junio de 2011

El valor de un sentimiento




¡Aquí me tienes!
Ahora te pregunto,
¿Fui tan poco para tus ojos?
Te presenté mi vida,
te abrí las puertas de mi ser,
te regalé una oportunidad única,
pero sin conocer tu fortuna,
la dejas pasar por alto, cual traste sin valor.

Egoístas tus decisiones,
estúpidas tus razones,
sin conocer me definiste,
y con ello perdiste mi respeto.

Desconoces mis aciertos y fortalezas,
ignoras mis valores y mi esencia,
¡El mar esta llenos de peces! -- dices,
pero te veré nadar sin descanso,
pues al pensar que son miles,
pasaste por alto algo más importante...
que pudiste ser feliz.

A pesar de todo,
el destino fue sabio,
porque me alejo del error,
y me brindo de nuevo la paz.
Al ver que sigo tranquilo,
no me arrepiento de nada,
porque mía no es la ceguera,
pero mío es el actuar con el corazón.

El que tengamos virtudes,
el que poseamos aptitudes,
el que gocemos de atributos,
no significa que se esté en ventaja,
porque sería sólo de estúpidos,
juzgar sólo por la carátula,
más no por el vinilo.

Lo que das, recibes.
Lo que siembras, cosechas.
Para algunos serás grande,
pero para otros no eres nadie.
Todos partimos del mismo punto,
pero eso no significa que tengamos el mismo final.
Yo seguí adelante,
y a la llegada de una nueva visita,
te digo que salí victorioso,
porque no sólo dejé de estar solo,
sino que también me gané un corazón.


José Laurencio.